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En resumen, para que los estudiantes puedan ser competentes en sus relaciones sociales y políticas parece importante que:
Conozcan y comprendan los principios y comportamientos de otras sociedades
Entiendan las diferencias e interrelaciones entre el individuo y el grupo, entre el hombre y la mujer, entre las sociedades y sus manifestaciones culturales.
Conozca y valore positivamente los conceptos de democracia, ciudadanía.
Conozca el funcionamiento de las instituciones democráticas en sus diferentes ámbitos.
Conozca los acontecimientos y agentes de cambio de la historia nacional, europea y mundial. |
La Historia , junto a otras materias del ámbito de las Ciencias Sociales, debe facilitar el aprendizaje de estos conocimientos, destrezas y valores que son las herramientas que facilitarán el éxito del ciudadano en sus relaciones con otras personas y con su contexto social, en general. Esto es, que les permitirán entender los retos que le presenta su entorno social y poderlos superar felizmente, afianzando la imagen que tiene de sí mismo, facilitando su integración y fomentando su participación.
Claro, estos contenidos son muy generales y son simples directrices, que necesitan de concreción si se quieren plasmar en programas y realidades educativas ¿Para qué conocer otras sociedades? ¿para qué identificar, comprender y diferenciar lo individual y lo social y sus interrelaciones? ¿qué función tiene conocer y entender los principios democráticos y su plasmación institucional? ¿qué sentido tiene el conocimiento del pasado histórico? Son preguntas que no tienen respuestas sencillas, pero que son capitales si se piensa que de ellas depende el qué enseñar en Historia y el cómo hacerlo. Podemos plantearnos un punto de partida: para ser hábiles socialmente en necesario, entre otras cosas, ser capaz de contextualizar, en el marco social en el que se producen, los requerimientos que el entorno nos plantea. Esta destreza contextualizadora es básica para entender la posición del individuo en el grupo y en la sociedad, y para que las interrelaciones entre ellos sean pertinentes, y requiere del aprendizaje en el conocimiento del contexto social en el que se desarrolla la vida del individuo y de los elementos y factores del pasado que lo han conformado . Es aquí donde la historicidad encuentra la argumentación para su utilidad: la Historia es la herramienta que permite comprender cómo se ha formado la realidad social en la que se desarrolla nuestra vida. De esta comprensión dependerá que seamos capaces de interrelacionarnos con éxito con los demás y que entendamos las dinámicas sociales actuales en las que nos vemos inmersos. Pero también lleva consigo unas exigencias a la hora de abordar la didáctica de la materia: lo que se estudia (y, por ende, el como hacerlo) en Historia es aquello que permite comprender e interpretar la realidad actual, atendiendo especialmente a la formación en tres capacidades básicas: la que permite contextualizar en una realidad social que sucede en un tiempo y un espacio, la que permite entender los procesos de cambio que se han dado para conformar la realidad social, y la que permite identificar la existencia de realidades y contextos distintos, tanto coetáneamente como a lo largo del tiempo.
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PROBLEMAS Y PERSPECTIVAS DE LAS ASIGNATURAS DE HISTORIA EN ENSEÑANZA SECUNDARIA
Por Pablo Ezquerra
Historia y competencia cívica |