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No son estas novedades suficientes para que podamos hablar de un "cambio" en el diseño curricular de la materia, pero si que abren perspectivas para abordarla más eficientemente en las programaciones de aula.

En Bachillerato, a la fecha sólo conocemos el Real Decreto del Ministerio de Educación y Ciencia sobre contenidos mínimos, y la realidad es un tanto desalentadora. Nos explicaremos. Si en ESO se mantiene un esquema cronológico para organizar los contenidos, podemos encontrare justificación en la complejidad de dividir la materia en cuatro cursos o en la necesidad de fijar aprendizajes sobre cronología básica o en la de buscar un esquema sencillo y asequible para todos los profesores y todos alumnos del currículo de Historia, pero en Bachillerato, cuando las materias corresponden con cursos y cuando, se supone, la fijación de esa cronología básica ya se ha realizado, nos parece que plantear un currículo desarrollado en torno a la evolución cronológica es empobrecedor, lo que no quiere decir que no se estudie cronología, sino que no se le debe dar tal énfasis. En Historia del Mundo Contemporáneo, en vez de aprovechar la ocasión para plantear la materia como el estudio de los grandes problemas que han configurado nuestro pasado histórico reciente y nuestra realidad actual, se ha seguido manteniendo el esquema tradicional por etapas y, dentro de cada etapa, por procesos modélicos (industrialización, etc.). En realidad, con respecto a cuarto de ESO, simplemente se ha incrementado el grado de profundidad.

En la asignatura de segundo de Bachillerato, Historia de España, nos parece interesante el planteamiento de un bloque de contenidos inicial que, con el enunciado de "raíces históricas de la España Contemporánea ", parece querer enfocar el conjunto de la Historia de España en torno a los procesos que han configurado nuestro pasado más reciente. Sucede que, cuando se leen los subapartados de ese epígrafe, se obtiene una gran desilusión. En vez de aprovechar para plantear uno o dos ejes articuladores en función de la explicación de la España contemporánea, por ejemplo, la articulación territorial, se vuelve al planteamiento cronológico de siempre, dejando un primer apartado para la Hispania romana, otro la etapa medieval, etc. Con lo que lo que se ha conseguido, además de perder una ocasión única para confeccionar un currículo coherente, es retomar el viejo criterio de reducir el tamaño de los contenidos de las etapas anteriores, pero sin más criterio que la disminución de la cantidad de conocimientos. Volvemos al planteamiento de una Historia basada en la memorización de los sucesos.

El resto del temario de Historia de España es aun más convencional: sigue con los criterios evolutivo-cronológicos como ejes organizadores, y las máximas aportaciones que realiza son poner lo económico, lo social y lo político en contacto físico por el mecanismo del punto y aparte ¿No hubiese sido mucho más eficiente, desde el punto de vista del aprendizaje, en general, y del aprendizaje de las competencias enunciadas como finalidades, en particular, organizar los contenidos a partir de procesos, como la modernización económica, la articulación social o la implantación del modelo democrático español, que son los que han conformado nuestra realidad actual y nos pueden ayudar a entenderla? ¿Por qué, pese a iniciar el currículo con un planteamiento de finalidades que abre perspectivas para un enfoque de la Historia más actual y útil, se siguen planteando temarios anclados en visiones tradicionales y positivistas de la misma?

Repetimos, estamos convencidos de la necesidad de que el alumno sea competente en el manejo de la cronología y de los elementos de causalidad básicos que sirven de modelo para explicar los "cambios" históricos que se consideran relevantes, pero creemos que, además, las asignaturas de Historia deben permitir aprender a contextualizar, a comparar y, sobre todo, a entender como se ha formado el presente, sacando las conclusiones pertinentes. Un temario progresista no es sólo el que introduce contenidos referentes a "movimientos sociales" o a fenómenos relevantes para la "izquierda", sino el que favorece la comprensión del contexto en el que interactúa el alumno o alumna, posibilitando su integración y que sus acciones se orienten hacia el progreso y la mejora de esa sociedad.

Estamos pendientes de la aprobación del currículo de Bachillerato para la comunidad autónoma de Aragón, quizás sea el momento para que estos cambios se produzcan y nuestra asignatura pueda salir del "saco" de la banalidad en el que la impericia y los planteamientos conservadores la han introducido.



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PROBLEMAS Y PERSPECTIVAS DE LAS ASIGNATURAS DE HISTORIA EN ENSEÑANZA SECUNDARIA

Por Pablo Ezquerra



Historia y Bachillerato