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LAS NTIC EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE/ 3

C. Problemas para los alumnos. La propia utilización de esas tecnologías presupone el conocimiento de las destrezas necesarias por los propios alumnos. De hecho, aunque los diferentes programas y presentaciones informáticas sean muy "intuitivos", la utilización eficaz de las mismas requiere la comprensión de sus funciones, de sus utilidades y de su propio manejo.

Por otra parte, la utilización de las TIC en la enseñanza hacerlo de forma poco meditada puede acarrear importantes problemas, especialmente para los alumnos.

•  Un problema importante es que las TIC permiten aumentar notablemente, aunque de una forma soterrada, el volumen de información que se suministra al alumno. La inclusión de enlaces a páginas Web, a archivos, etc. hace que una información pueda transmitirse de una forma más completa pero también mucho más abundante. Pensemos simplemente en lo que un alumno puede tardar en visitar concienzudamente dos direcciones Web y tomar nota de los contenidos que allí aparecen. No carece de importancia tampoco la diversidad de informaciones a las que se puede dar acceso o la calidad o el nivel de esas informaciones a las que se envía al alumno.

•  Las TIC, por otra parte, facilitan que el profesor, a través de elementos de interactividad y del mantenimiento de vías de comunicación permanentes, pueda tutorizar el ritmo de trabajo del alumno. Pero, si no se analiza bien este aspecto, el resultado puede ser un incremento importante del ritmo y el volumen de trabajo al que se somete al alumnado. Imaginemos que utilizamos un formato de página Web o una presentación Power Point, y ordenamos en un buen esquema los contenidos que queremos trabajar, remarcando los elementos de causalidad, poniendo imágenes ilustrativas y actividades de comprensión. Seguramente en una pantalla, que puede llevar al profesor unos veinte minutos presentarla en clase, hemos incluido trabajo (atención, comprensión, análisis, comparación, etc.) que el alumno tarda tres sesiones o clases en realizar con métodos más tradicionales. Este incremento del trabajo demandado al alumno y del ritmo del mismo puede suponer una dificultad insalvable en el proceso de aprendizaje.

En resumen, cabe pensar que la utilización de las TIC no debe tener como fin ampliar la información o el trabajo requerido del alumno, sino servir de instrumento para mejorar los rendimientos del trabajo que aquel realiza. De esta forma, antes de programar o diseñar materiales para utilizar las TIC, es necesario tener claro tanto el volumen, nivel y variedad de la información que deben insertarse en el proceso de aprendizaje, como la cantidad y el ritmo de trabajo que se puede pedir a un alumno de esa edad para el aprendizaje de esa unidad de contenidos.

El problema se agrava si utilizamos secuencias de imágenes ya programadas, en las que la secuencia de fotogramas lleva un tiempo predeterminado que, en ocasiones, es muy acertado para la visualización y lectura de un adulto o de una persona relativamente formada, pero totalmente inadecuada para un adolescente o alguien de escasa formación.

•  Por último, Las TIC pueden manifestar lógicas que no son las de los contenidos curriculares. Se trata de las propias de las tecnologías utilizadas (las lógicas internas de los programas, de los navegadores, o de las utilidades que empleemos) o las de la presentación que utilicemos. Podemos pensar en la presentación de un tema en el que conseguimos resaltar los contenidos esenciales y, a través de la ordenación en pantalla y de algunos elementos dinámicos, hacer evidentes los lazos lógicos que unen esos conceptos, los elementos de causalidad que intervienen, etc. Es muy posible que el alumno asista a esta presentación e incluso que participe activamente en ella y que, al concluir, crea que ha conseguido comprenderlo todo y desarrollar las destrezas que se utilizaban porque ha seguido perfectamente toda la presentación. Pero la realidad puede no ser tan sencilla. Es posible que el alumno haya seguido la lógica de la presentación, la que el profesor ha utilizado para comunicar los contenidos, pero no la de los propios contenidos, que es la que resulta esencial para potenciar el aprendizaje. En el mismo sentido, podemos suponer que un alumno que pueda confeccionar gráficos con una hoja de cálculo manteniendo los aspectos formales que los caracterizan (por ejemplo, un climograma utilizando el índice de Gaussen) ya ha conseguido aprender los conceptos y destrezas que se encuentran detrás de esa forma de tratamiento de la información, cuando en realidad lo que ha hecho es asimilar la técnica de trabajo de ese programa informático, ocupando un lugar menor, cuando no nulo, la del propio climograma, que era el elementos a aprender.


   
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