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LAS PAU. UN DIAGNÓSTICO Y PERSPECTIVAS DE CAMBIO

Creemos que estamos ante una ocasión óptima para llevar a cabo esta revisión... El Real Decreto de 2007 que fija los mínimos para el bachillerato plantea para esta etapa unas finalidades en función de las competencias que un alumno debe alcanzar ¿qué mejor ocasión para fijar qué y cómo deben ser esas PAU que ahora sirven de auditoria del bachillerato? Ahora se fija el perfil formativo que debe tener un alumno que concluya con éxito estos estudios ¿seguiremos anclados en unas pruebas que van orientadas a determinar si los alumnos saben suficiente Historia, suficiente Geografía o suficiente Historia del Arte o caminaremos hacia otras que pretendan evaluar si esos mismos alumnos son competentes en las habildades que se supone han aprendido en la segunda etapa de la enseñanza secundaria?

Si, como ha sucedido con la Enseñanza Secundaria Obligatoria, los currículos autonómicos (el aragonés lo ha hecho) concretan que aportaciones puede hacer cada materia a la consecución de las competencias generales de la etapa, entonces no será muy difícil perfilar un formato de prueba y un temario que se orienten a evaluar esos logros. No nos parece un tema banal. Ha tenido que ser la Comunidad Europea la que, por medio de su Recomendación sobre reforma del sistema educativo, haya venido a orientar el sentido de una reforma que lleva pendiente más de veinte años. La empleablidad (formación para acceder al mundo laboral, a un Ciclo Superor de FP o a estudios universitarios), las habilidades para la formación permanente y la cualificación son referentes que marcan esas competencias. La Universidad tiene que reflexionar y entender que una parte cada vez más importante de los alumnos que aprueban bachillerato (por no recordar a los que han abandonado antes) no van a estudiar carreras universitarias y que, por tanto, dado la influencia que tienen sobre lo que se enseña, y como se hace, en bachillerato, las PAU no pueden estar planificadas para evaluar si esos alumnos saben la suficiente materia como para cursar Historia, Geografía o Historia del Arte. Porque en el fondo, a pesar de las rebajas de nivel y del "descuido en el rigor", las PAU siguen los viejos patrones de medir cuánto se sabe y no "qué se sabe" y "qué se sabe hacer con ello".

Pero también los profesores de bachillerato debemos apearnos de la inercia de lo que ya lleva muchos años siendo. Es necesario actualizar científicamente los temarios, pero no lo es menos adecuarlos a lo que la sociedad está demandando de unos estudios de bachillerato. Evidentemente, estos cambios nos pueden crear incertidumbres, nos generarán un trabajo que nadie nos reconocerá, pero, al menos eso creemos, son necesarios. Es importante que vayamos entendiendo que no estamos preparando a alumnos para luego estudiar en la Universidad, sino que los estamos capacitando para poder responder a los retos que el medio social les va a plantear, uno de los cuales, y no de poco calado, puede ser el continuar estudios en la Universidad. El peligro que acosa a esta reforma es que la presión perversa que está sufriendo el sistema educativo en favor de la relajación en lo que se enseña y en lo que se exige llegue a esta etapa, especialmente en la enseñanza pública, y la banalice, como ya ha hecho con otras. Las PAU, en este sentido, creemos, pueden tener una función positiva, que correspondería a una Administración que, atenazada por la "opinión pública" y por un funcionamiento burocrático, se muestra incapaz de realizar. No deja de ser significativa la desconexión administrativa entre Universidad y enseñanza secundaria para este tema.





 
Las propuestas de Geopress para las PAU de Geografía
Las PAU. Nuevos horizontes (un artículo en pdf)